
El proyecto político del actual gobierno del Ecuador, basado en la “doctrina” del socialismo del siglo XXI, es un producto reciclado que se pretende vender como nuevo. Todos sabemos que los productos nuevos y los de mala calidad requieren de una estrategia publicitaria mayor para poder ser vendido y en el caso del Proyecto Político referido, este reúne ambas calidades reciclado-nuevo y de mala calidad.
Alfonso López Quintás, catedrático español, dentro de una conferencia dictada en la Universidad Católica San Antonio denominada “La manipulación del hombre a través del lenguaje” expuso que el manipulador “pretende seducirnos para que aceptemos lo que nos ofrece sin darnos razones, porque el manipulador no habla a nuestra inteligencia, no respeta nuestra libertad”.
La práctica de manipulación de masas esta presente en varios escenarios e instancias de nuestra vida, pero se aplica con especial importancia en la política contemporánea. Un ejemplo de ello constituye el asedio publicitario del Gobierno Nacional, dentro del cual se encuentra indudablemente las cadenas sabatinas, que lejos de informar están para convencer y en última instancia adiestrar. A través de ella se hace propaganda de los supuestos logros de la política social, para criticar despiadadamente a los pocos opositores visibles que tiene el régimen y para “llamar” la atención cuando algún suceso ha escapado de sus manos. No obstante de ello, Omar Simon, titular del Consejo Nacional Electoral, dio luz verde para que el despilfarro y el adiestramiento continúen descaradamente, al puro estilo nazi.
La referencia y comparación con el nazismo deviene en válida cuando se recuerda que Hitler llegó al poder por las urnas, a través de una campaña contra el sistema instaurado por el gobierno democrático alemán de turno. Su estrategia fue simple, convencer a las masas, valiéndose para ello de los “elementos emocionales, más irracionales del sentimiento nacionalista”, “la entronización del miedo, la conversión en verdades y en prioritarios falsos conflictos sociales, tachando de traidores a la patria alemana a sus gobernantes, etc.”, escenario muy similar al que vivimos en la actualidad y aplicando en estrictu-semsu, el manual para la manipulación de las masas (Goebbels, el artífice de la propaganda nazi)
1. Principio de simplificación del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
2. Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
3. Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. "Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan".
4. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
5. Principio de la vulgarización. "Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida.
Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar".
6. Principio de orquestación. "La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas". De aquí viene también la famosa frase: "Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad".
7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público está ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
8. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
9. Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
10. Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
11. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que piensa "como todo el mundo", creando una falsa impresión de unanimidad
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