Curioso que comience a haber paralelos entre los libros de periodistas cubanos y ecuatorianos!
¡Nunca Mordaza!
Por Juan Pablo Sansur
La Gaceta
2009-12-01
Este es el título con el que el reconocido periodista Carlos Vera Rodríguez lanzó su primer libro, en el que recoge sus experiencias de 30 años de vida en los medios de comunicación y además es una consigna que ataca la pretensión de imponer una mordaza a la prensa, por medio de una nueva Ley de Comunicación. Hace un poco más de una semana Carlos Vera fue recibido en La Gaceta, Radio Novedades, Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo de Cotopaxi y otros medios, este diario publicó los detalles de su visita y el lanzamiento de su libro en Latacunga. A no dudarlo es ya un éxito editorial.
Además es el advenimiento como político de Carlos Vera, quien apunta a ser el candidato a la Presidencia de la República en las próximas elecciones, también debemos contar que es el inicio del proceso para recolectar firmas y poner en práctica la nueva figura consagrada en la Constitución, que es la revocatoria del Mandato Presidencial. A lo largo de 18 capítulos nos comenta su historia, la relación con los diferentes gobiernos que se han sucedido en estos últimos 30 años, así como sus múltiples entradas y salidas de diversos medios de comunicación, podemos constatar como siempre que desde el poder se ha ejercido una gran presión para tratar de “controlar” a los medios y lograr una imagen favorable al gobernante.
Gran parte del texto está dedicado a su salida de Ecuavisa, último canal de televisión en el que trabajó, en lo cual abunda en detalles sobre su relación con el dueño del medio. Nos ilustra con detalles y anécdotas las principales entrevistas realizadas en su vida periodística con personajes muy variados. El libro es revelador, interesante, quizá un poco desordenado en el tratamiento de muchos temas y en el orden cronológico de los sucesos, pero es una valiosa información de primera mano de quien ha comentado el acontecer diario del país y ha sido muy cercano a varios gobernantes.
Su relación con el actual presidente Rafael Correa es abordada con detalles. No podemos olvidar que alguien que fue fundamental para el ascenso de Correa a la Presidencia fue Vera, quien por medio de sus espacios televisivos hizo campana directa por él y al mismo tiempo en contra de su adversario, Álvaro Noboa. Hay entonces una relación que se tornó de amor a odio con el presidente Correa, de quien hoy es probablemente su principal opositor y contradictor. Dicha ruptura nació cuando Carlos Vera como periodista objetó el pacto de Correa con Gutiérrez en Punta Centinela, todo este maridaje político desencadenó en que Carlos Polit -ex colaborador de Gutiérrez- sea nombrado como Contralor General del Estado. No solamente el periodista Vera se sintió traicionado con el acuerdo que se derivó con Gutiérrez, sino todos los correístas se decepcionaron, más aún hay que recalcar que no puede honrar compromisos el propio presidente Correa, ya que a renglón seguido renegó de su pacto con Gutiérrez y más tarde lo califico como “rata” en su discurso de Zumbahua ante Hugo Chávez.
Ahora que ya no está en la televisión nacional, usa uno de los modernos medios de comunicación a través de Internet, tiene un canal de televisión digital en Youtube, desde donde emite su opinión. Sin duda vale la pena leerlo, hay mucho que comentar, pero por tratarse éste de un artículo periodístico resumiré lo que más me ha impactado: quien descubre su potencial como periodista es el Dr. Blasco Peñaherrera Padilla, quien fue jurado en un concurso intercolegial en el que se debatía la biografía de un personaje histórico, Vera participó como estudiante del colegio Americano de Quito. Al cabo de un tiempo en 1975, cuando el Dr. Peñaaherrera se convierte en Jefe de un Noticiero, llama a ese joven que le había llamado la atención para que se vincule a la televisión y desde entonces arrancó su carrera.
De todos los Gobiernos que hemos tenido en estas últimas tres décadas, el autor del libro considera que el presidido por el Dr. Oswaldo Hurtado se caracteriza por ser el más tolerante a las libertades individuales y colectivas. En el Gobierno de León Febres Cordero, tuvo duras discrepancias y enfrentamientos con el régimen. Ellos le cortaron toda opción laboral, dice que la vida se tornó en un infierno, y es por eso que bautizó a su productora con ese nombre, “Infierno”. En una de las candentes entrevistas entre Febres Cordero y Carlos Vera, el ex mandatario le increpó por qué vive preocupado en teñirse la barba y el bigote; el autor del libro cuenta una anécdota, de que en el máster se dieron cuenta de que se estaba aplastando el apuntador contra la oreja, por ello el periodista no se percató de la forma del trato de Febres Cordero, más bien lo interpretó como que le estaban lanzando una broma, porque apenas escuchó ‘la barba y el bigote’.
Cuando Febres Cordero era presidente en 1984, le advirtió a Nahim Isaías que escoja entre ese comunista (Vera) o pararle los redescuentos al Filanbanco (un mecanismo útil para los bancos, dependientes del Banco Central); al final el sacrificado de la jornada fue el periodista, el cual dejó el medio de comunicación.
Considera que el Gobierno de Borja reeditó los vicios que prometió desechar, su ministro de Gobierno dispuso a todos los funcionarios de la administración no ir a los programas conducidos por Carlos Vera, igual exactamente que el Presidente actual. “… así de omnipotentes, intolerantes, intocables, sensibles e infalibles, se vuelven la mayoría de políticos en contacto con el poder”. Cabe recordar que en ese entonces Carlos Vera tenía su programa Sono Visión, pero para el entonces ministro de Gobierno, Andrés Vallejo, éramos la voz de León, por eso lo tituló al programa de Sono León, algo ridículo relata el autor del libro, ya que es difícil de creer.
Se unió a la campaña presidencial de Sixto Duran Ballén, de quien fue colaborador cercano y luego del fallecimiento del ministro de Información y Turismo, don Pedro Zambrano Izaguirre, un destacado y visionario manabita, le sucede en este cargo, incumpliendo su promesa de nunca ser funcionario público. Fue breve su paso por el sector público, ya que por discrepancias con el entonces Vicepresidente de la República, dejó el cargo en un gobierno al que consideró como bicéfalo, débil, con divisiones, dudas y escándalos. En 1996 es nombrado director alterno por Ecuador y Chile ante el Banco Interamericano de Desarrollo, BID. Para este nombramiento contó con el apoyo del Gobierno del presidente Bucaram y posteriormente fue ratificado en el Gobierno del presidente Alarcón. Para él, este tiempo de su vida en el que vivió en Washington, fue una pausa interesante, un paso del dinámico mundo del periodismo, al pausado de un organismo internacional.
En 1998 es separado de Canal 10, porque la condición impuesta por el presidente Mahuad para dar un préstamo de emergencia para el Filanbanco es que Carlos Vera abandone dicha estación televisiva, en ese entonces tanto el Banco como el medio de comunicación pertenecían al mismo dueño. Es menester socializar que el periodista Vera en un inicio apoya la incautación de las empresas de los Isaías, ya que
el Presidente prometió subastar las mismas en un plazo determinado y todavía no se cumple, se ha negociado la reducción de la deuda en USD 661 millones, cuando en realidad llega a USD 1100 millones, según Jorge Rodríguez Torres, y USD 2000 millones según Alejandra Cantos. Fustiga también la entrega del campo petrolero Palo Azul a los Isaías, da luces de coincidencias entre Gutiérrez y Correa en cuanto al tema de Filanbanco. Formó parte importante del equipo de asesores de la campaña de Jaime Nebot, que lo convirtió en el Diputado Nacional más votado en las elecciones de 1998 y Alcalde de Guayaquil en el año 2000, luego de las campañas políticas se separó.
La Constitución establece una vez que se redacte la nueva Ley de Comunicación, la televisión será considerada sector estratégico, por lo que sería manejada por el Estado o por lo menos por empresas mixtas, en las cuales el sector público tenga el 51%. (art. 313 y art. 315) Sin embargo, podemos constatar que frente a esta gravísima amenaza a la libertad de expresión, el país parece indiferente…, no podemos bajo ningún concepto dejar de tener un periodismo independiente y crítico, jamás sumiso ni al servicio del poder. En cuanto al candidato Presidente tenemos que recordar que en un solo día el jet presidencial cubrió cuatro provincias, mientras que otros candidatos que se movilizaban en esta región, solo para llegar a Loja requirieron de siete horas. Evidentemente la ilegalidad cometida, la inequidad de recursos y los abusos en la campaña tuvieron la alcahuetería de nuestro coterráneo Omar Simon como titular del Consejo Nacional Electoral, ya que dicho organismo fue una sucursal de Carondelet. Sin lugar a dudas se utilizó la maquinaria y los recursos del Estado, violentando con ello las disposiciones de nuestra Carta Política.
Carlos Vera lo describe al actual Presidente: “…Hipócrita, explosivo, rencoroso, precipitado, inmaduro, soberbio, obsesivo, mentiroso, maniqueo, excluyente, cobarde, desleal, desbocado, irrespetuoso, acomplejado”. Nos manifiesta que es posible derrotarlo si se reconocen sus aciertos y se admiten ciertas virtudes, nuevamente citaremos sus calificativos positivos, los cuales son considerados por parte del autor, “incansable, preparado, inteligente, recursivo, carismático, audaz, hábil orador, perseverante, joven, líder”. Nos comenta la gravedad de lo que se esta suscitando en el país en cuanto a las cadenas sabatinas, las cuales forman parte de una política para denostar, ultrajar, mancillar y vejar a quienes no se alinean con el Régimen.
Nunca Mordaza tiene una reflexión de que si un totalitario como Rafael Correa, atormentado con sus traumas y secuestrado por sus complejos, intimida a empresas que tras décadas de lucha lograron posicionarse como medios periodísticos prestigiosos e independientes y logra trastocar valores esenciales como el Derecho a la Réplica, la noción de equilibrio, el concepto de agravio y la obligatoriedad de pluralismo, hasta volverlos sujetos a la interpretación del poder, estamos perdidos.
Estamos perdiendo la batalla. Pero ésta, aún no ha concluido. La única batalla que se pierde es la que se abandona. Le deseamos suerte al activista político Carlos Vera, tenaz, inteligente y honesto en cada uno de los episodios de su vida, es lo que ha demostrado en su trajinar público, con todas estas características y cualidades va construir un nuevo proceso político, no sobre la plataforma de la animadversión sino de una propuesta de credibilidad a largo plazo. Se necesita arrojo y decisión en momentos en los cuales el Gobierno siembra odios y miedos, acapara todos los poderes, su marca es la intolerancia y la vanidad, ante esto merecemos una nueva opción política, la cual va a refrescar y traer nuevos vientos a la política nacional en momentos de atropellos y totalitarismo.
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