
Publicado en el diario "Hoy" el 01/Julio/2009
Por Teodoro Bustamante P.
He tenido ocasión de examinar pocos de los proyectos de ley que han sido presentadas al congresillo. Uno de ellos es
el nuevo Proyecto de Ley de Educación Superior, preparado por el Senplades. El afán de inmiscuir al Ejecutivo en la dinámica de la educación superior es mostrado sin ningún pudor. También el deseo de meter cuchara en los aspectos que deberían ser de reglamentación interna de cada universidad. Por eso me pregunto: ¿por qué tenemos propuestas tan mediocres? Los funcionarios del Senplades son relativamente bien capacitados y no tienen una inteligencia inferior a la promedio. ¿Qué les pasa, entonces?
Esta pregunta se hace más pertinente si uno tiene ocasión de contemplar la arrogancia con la cual, usualmente, estos funcionarios creen estar personificando alguna racionalidad o verdad superior de la cual ellos serían portadores. Creo que hay tres respuestas para esta interrogante. La primera es que simplemente están equivocados de tarea. A ratos, parecería que quieren ser el órgano intelectual del Régimen. Pero como el Régimen no tiene coherencia, intentan desde la tecnocracia remplazar el proceso de elaboración de políticas, y para ello buscan fundamentalmente remplazar la deliberación pública con su autoritarismo tecnocrático. Y eso les sale mal. Los resultados no son buenos, ni política ni técnicamente.
La segunda explicación es que la mediocridad se origina en las condiciones en que lo realizan. Se conoce que les someten a regímenes laborales de 10 a 12 horas diarias, en las cuales, a pretexto de mostrar su compromiso con el cacareo oficial, su mística, deben esforzarse en una identificación obsecuente con la retórica del jefe. Lógicamente, con ello, primero deterioran su propia calidad de vida, su capacidad de trabajo intelectual y echan por la borda lo más necesario para un trabajo de este tipo: su capacidad crítica.
Pero esta situación, que ya no es sana, nos lleva a otro tema, y este es el más grave.
Las peores características de los proyectos de ley que proponen no provienen de los errores de un tecnocracia amedrentada por el terror al jefe, sino por que este miedo esta directamente relacionado con una ideología perversa que actúa y que busca destruir los principios de una institucionalidad democrática. Se trata de una ideología de tipo fascista o nacionalsocialista que considera que su proyecto de acumulación de poder está por sobre la convivencia democrática, por sobre el respeto a los opositores y a los críticos. Es una ideología que necesita justificarse permanentemente en la pretensión de una identificación absoluta de la sociedad con el Estado definido por Retórica ciudadana.
No es un problema de tecnócratas asustados, que para inflar su ego se vuelven mediocres en la obsecuencia. Se trata de la perversa lógica de un fascismo que busca por sobre todo controlar la mente de los individuos y la sociedad. Lo importante será ver si en el Ecuador hay todavía fuerzas que puedan oponerse a esta ley que debería ser llamada "la ley Goebbels de educación superior".
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