Estimados amigos,
Tengo la gran pena de comunicar a este foro la muerte de Marco Vinicio Velasco, amigo de muchos de aquí y uno de los administradores de este foro. Marco muere en un asalto del que es víctima. Salía cobrando un cheque y es perseguido por unos delincuentes que deben haberle estado siguiendo. La nota de esta tragedia está en La Hora en la siguiente dirección. Sacapintas contraatacan
No tengo que explicar aquí los valores intelectuales de Marco. Hemos disfrutado o discrepado con sus visiones, pero podemos reconocer que estas siempre fueron expuestas con una gran claridad y simpleza didáctica. Quiero más bien contarles que era un caballero. Preocupado por sus amigos y con un gran cuidado por su familia. Les aseguro que será muy extrañado.
No estoy ahora en el Ecuador y lamento mucho no haberme asegurado de verle la última vez que visité Quito. Reproduzco aquí el mensaje que puso en la red un amigo común y que fue la forma en que me enteré de esta tragedia.
Marco era agnóstico así que no se enojará mucho cuando le desee que Dios le tenga en su seno. Descansa en paz querido amigo.
Reciban todos los amigos de Marco un abrazo,
Néstor Vega
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Querido Marco: he sentido un gran dolor cuando me he enterado de la terrible noticia. Fue inesperado y dramático. Un amigo común me llamó para contarme de la terrible tragedia. No la esperaba y me embarga una pena inmensa.
Fuiste mi mejor y más grande amigo en esas altas tierras serranas. Las veces que trabajamos juntos conocí de tu gran calidad intelectual y humana. Se podía coincidir o discrepar contigo, pero tu mantenías la altura y la amistad nunca se resentía, por el contrario, se profundizaba.
No fue nada fácil tu vida: tuviste que hacer de jefe de hogar y sostén de familia a temprana edad. Tal vez por eso mismo fuiste un gran padre y el éxito de tus hijos es prueba de tu propio éxito. Ellos perdieron tu presencia cotidiana, pero te llevan consigo y nunca te olvidarán. Tus enseñanzas les acompañarán siempre y les ayudarán a mantener el camino recto. Les dejaste lo mejor que un padre puede dar a sus hijos: una sólida formación.
En esta Navidad, querido amigo, nada será igual porque te fuiste de modo inesperado. No obstante, estarás más presente que nunca en tu casa, en la mía y en muchas otras de los tantos amigos que hiciste como nunca antes lo estuviste. Brindaremos por ti y te dedicaremos esta noche y muchas otras iguales que van a venir. Siempre te recordaremos.
Dondequiera que estés ahora recibe un abrazo fuerte desde esta América Latina múltiple, contradictoria -y a veces traicionera- que recorriste tantas veces soñando en que fuera mejor. Seguiremos trabajando para ello, querido y gran amigo Marco.
Mario Rosales, Santiago de Chile
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