
(Editorial del diario "El Universo" de Guayaquil, del día 13 de marzo de 2009)
"Días atrás el Presidente de la República reclamó para sí la jefatura sobre todas las funciones del Estado, desconociendo la separación de los poderes, uno de los pilares de cualquier democracia.
En realidad no debería sorprendernos esta manera de hablar, ya que en la práctica eso es lo que se ha venido haciendo, al someter todas las instituciones públicas a la voluntad del Ejecutivo, que desde el Palacio de Carondelet pretende influir sobre la Corte Nacional de Justicia, el ‘Congresillo’ y demás.
Luis XIV pensaba del mismo modo. “El Estado soy yo”, son sus célebres palabras. El pueblo francés repudió esa actitud cuando proclamó, años más tarde, la república, el sufragio libre y la separación de poderes.
Desconociendo la historia, se pretende ahora que el Ecuador regrese a los tiempos del poder absoluto. Bajo ningún concepto se puede permitir que eso ocurra."