No es casual la publicación del artículo "Chávez después de Castro" del cubano anticastrista Carlos Alberto Montaner,
poco antes del anunciado arribo (que al final no se concretó) del
presidente Hugo Chávez a Costa Rica para participar en la 14 Cumbre
Iberoamericana, inicio de una nueva campaña de desinformación sobre la
Venezuela actual, que tendrá como protagonista a los empresarios de la
Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), los mismos que fueron cómplices
de las más feroces dictaduras en el continente y de la desaparición y
muerte de más de un centenar de periodistas.
No es casual que la nota de Montaner apareciera en vísperas de un atentado terrorista, esta vez, el crimen político que le costó la vida al joven fiscal Danilo Anderson.
En ese artículo, publicado en el diario conservador costarricense La Nación, Montaner dice que fuentes
secretas que no revela le informaron que "personas situadas por Fidel
en el entorno de Hugo Chávez tienen la función de ayudar al coronel a
construir lenta y pacientemente un estado totalitario". Sus fuentes
las conoce todo el mundo: sus jefes en la central estadounidense de
inteligencia CIA. Montaner ya
"jugaba" con explosivos y armas en Miami en 1962, y así lo revelaba un
artículo publicado por la revista Aavance en esa ciudad.
Entre sus amigos, miembros de la Plaforma Democrática Cubana (PDC), están Félix Ismael Rodríguez y Luis Posada Carriles, también miembros de
la CIA, cuyas biografías están regadas de sangre. Posada Carriles,
quien trabajó para los cuerpos de seguridad venezolanos en la época de
las más feroz represión, en su libro "Los caminos del guerrero" señala: "lo
que ayer era considerado como un acto de valor y patriotismo, llamado
"acción y sabotaje", hoy se llama "terrorismo"
y se nos persigue y encarcela por los mismos actos".
"Bambi" Posada, quien salió por la puerta de la cárcel de máxima seguridad de San Juan de los Morros, fue autor intelectual -junto con
otro terrorista cubano, Orlando Bosch- de la voladura del avión de
Cubana de Aviación en 1976 y recientemente condenado en Panamá por
intentar atentar contra el presidente cubano Fidel Castro en la X Cumbre
Iberoamericana, aun cuando la ex presidenta Mireya Mosoco logró
amnistiarlo entre gallos y medianoche, antes de abandonar su cargo.
Montaner ya no luce la espesa
cabellera con que aparece en la revista Avance en 1962, ni las barbas
con que aparecía en su libro "Informe secreto de la Revolución Cubana",
ni el bigote que exhibía en la solapa de su novela "Trama". Sesentón,
los problemas de salud lo agobian y lo tienen demasiado deprimido.
Hijo de un agente al servicio del dictador Fulgencio Batista, Montaner apuesta pública y secretamente por una solución drástica (invasión norteamericana) para resolver, dice, el
problema cubano, o sea, aboga en público por liquidar a Fidel Castro.
Para legalizar su PDC en España, recurrió a la influencia del fascista
Guillermo de Gortázar, miembro de la dirección del PP. Entre sus
padrinos españoles hay que destacar también a osé María Aznar, Inocencio
Chencho Arias, Pilar del Castillo, Pío Cabanillas, Mayor Oreja,
Francisco González (hoy director y presidente del BBVA), Emilio Botín,
Oriol y Urquijo, Florentino Pérez, Jesús Cardenal, Baltasar Garzón, Carlos Dávila, González Ferrari, Luis M.
Ansón, Jaime Capmany., Federico Jiménez Lozanitos, según denunció Antoni
Marín i Segovia en El Otro Paí.
Montaner amenazó al sacerdote jesuíta Ignacio Ellacuría, en un programa de Mercedes Milá, la semana
antes de que fuera asesinado junto a sus compañeros en San Salvador, por
un grupo de élite del Ejército, entrenado por oficiales de la CIA, los
mismos quizá que lo entrenaron cuando formaba parte del Movimiento de
Recuperación, o cuando se reclutó como soldado estadounidense en Fort
Benning. Fue la CIA, según documentos ya desclasificados, quien lo
destinó a Puerto Rico primero, y a España después, para establecer allí
un entramado que coordine acciones dirigidas a desestabilizar el régimen
cubano.
Desde que la PDC se creó, varios empresarios españoles han denunciado intentos de intimidación de los dirigentes de la misma. Montaner mismo fue expulsado de las
oficinas de Tryp Hoteles, cuando intentó chantajearlos. Incluso puso en
práctica lista negras -Hall of Shame-, donde fichan a todas las empresas
extranjeras que operan en la isla. Montaner
tampoco se lleva bien con el exilio maiamero, sobre todo porque todos
aspiran a ser los próximos presidentes de Cuba. Pero en Miami Montaner se incorpora a la Representación
Cubana en el Exilio (RECE), grupo financiado y dirigido por la CIA según
revelaron en Washington los investigadores de la Comisión del Congreso.
Esta acusación fue confirmada por el informe solicitado al FBI en mayo
de 2001, en el que puntualizan que Montaner
es su máximo beneficiario en España. En la RECE, dirigentes de la FNCA
entregaron cinco millones de pesetas a su ‘colega’ Posada Carriles, para
la voladura de un buque cubano en el puerto de Veracruz.
Posada y los grupos del Coru de Bosch tienen en su haber más de 90 actos terroristas, atentados dinamiteros, secuestros y asesinatos,
destacándose el atentado mortal en Washington contra el automóvil del
excanciller chileno Orlando Letelier en septiembre de 1976.
Hoy son las mismas formas de proceder, el terrorismo,
el crimen político, con las que intentan detener el proceso
bolivariano. Y cuentan con la SIP, algunos medios y periodistas locales
-como alertara el Observatorio de Medios- y provocadores profesionales a
sueldo de la CIA, como Montaner.
Publicado en Question N.30
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